Lleva la cuenta de lo que consumes en el bar. Cuando llegue el papelito, sabrás en un segundo si cuadra o si te están montando.
Gratis. Sin registro. Funciona sin internet.
Cuatro toques en toda la noche. Lo demás lo hace sola.
Un botón grande para la cerveza, o rondas completas de 2, 3, 4 o 6 cuando llega la bandeja.
Pepitos, tequeños, cigarros, chucherías. Pones el precio una vez y la app lo recuerda para la próxima que vuelvas a ese sitio.
Escribes cuánto te cobraron y te dice la diferencia exacta. Ahí se acaba la discusión.
A partes iguales, o cada quien lo suyo. Copias el resumen y lo pegas en el grupo.
Pantalla clara, botones grandes y números gordos. Pensada para usarse de pie, con una mano y con ruido alrededor.
No hace falta para usarla, pero si la instalas te queda con su icono en la pantalla, se abre sola sin buscar el enlace y funciona sin señal.
Abre Usar ahora en Chrome, toca los tres puntitos de arriba a la derecha y escoge Agregar a pantalla principal. Listo.
Abre Usar ahora en Safari, toca el botón de compartir —el cuadrito con la flecha— y escoge Agregar a inicio.
Se instala en dos toques, sin advertencias y sin pedir permisos. Es la misma app: lo que registres se guarda en tu teléfono y sigue ahí cuando vuelvas.
Escoges tu país y trabajas en tu moneda: bolívares, pesos colombianos, soles, pesos chilenos, argentinos, mexicanos, dominicanos o dólares.
En Venezuela busca sola la tasa oficial del BCV y te muestra el total también en dólares. Si te cobran a otra tasa, la escribes a mano y manda la tuya. El IVA y el 10% de servicio se activan o se apagan, porque cada sitio cobra distinto.
Y no recoge nada tuyo. No pide cuenta, ni correo, ni número de teléfono. Todo se guarda en tu propio teléfono y no viaja a ningún servidor. Puedes usarla en modo avión. Lee la política de privacidad.
Se abre y ya está. No hay que instalar nada para usarla.